Quien tiene un amigo tiene un tesoro. Y quien tiene cientos, el mayor escaparate laboral. Con esa filosofía nace BranchOut, con el que la red creada por Zuckerberg pone a disposición de las empresas un universo de 600 millones de usuarios. LinkedIn está temblando.

LinkedIn es como una gran oficina. Y Facebook, como la mayor fiesta de amigos… ¿Por qué no llevar a los colegas de trabajo a tomar una caña a la fiesta y así potenciar las relaciones que pueden ayudarle en su futuro laboral? Es lo que han pensado en Facebook, que ha dado una vuelta de tuerca a su red para convertirse en un escaparate de ofertas de trabajo. La idea se llama BranchOut, una nueva aplicación que permite sacar todo el jugo profesional a las amistades virtuales para convertirlas en oportunidades de empleo. Es decir, mezcla todo el potencial de LinkedIn –se pueden incluso exportar los contactos– con la maquinaria de Facebook detrás.

Por eso LinkedIn está temblando. Sus 100 millones de miembros gastan 15 minutos al mes en este networking. Son cifras muy pequeñas si se comparan con los 600 millones de usuarios de la red de Zuckerberg, que dedican una media de 50 minutos… al día, según los foros especializados. Es como enfrentar en una batalla a todo Filipinas contra la mitad de India. Eso es Facebook, presente en casi un tercio de todas las sesiones de Internet en el mundo. Si fuera un país, sería el tercero más grande de la Tierra.

Todas esas cualidades han convertido a BranchOut en toda una moda entre las empresas de Estados Unidos, donde Facebook –que consulta diariamente el 70% de sus usuarios– ha superado a Google como el sitio más visitado. ¿Y en España? Aún es un desconocido, pero BranchOut tiene un importante campo de expansión, dado que es uno de los países donde la primera vía para buscar empleo son los contactos personales, según la consultora Hays.

BranchOut, que creció en un impresionante 2.500%, para alcanzar 250.000 usuarios mensuales, parte de la filosofía de que es necesario ahorrar tiempo y ganar espacio. Evita tener que actualizar el perfil personal en un sitio y el laboral en otro, dando la posibilidad, además, de rastrear el currículo de todos los conocidos. Piense: “¿Dónde quiere trabajar?” Teclee el nombre de esa compañía ideal y… ¡Tachán! BranchOut rastrea entre sus familiares, amigos de copas, vecinos, excompañeros de trabajo o universidad… y le pone a un clic toda una red de oportunidades laborales. Un descubrimiento en un mundo en el que la teoría asegura que se puede contactar con cualquier persona del planeta a través de una cadena de conocidos de no más de cinco intermediarios.

Las posibilidades son inmensas. Por ejemplo, si uno tiene una red de 5.000 amigos, la nueva aplicación le puede decir que esos colegas trabajan para 4.524 empresas distintas. Y que antes de ocupar sus puestos actuales, prestaron sus servicios para otras 3.000 más. Más de 7.000 contactos a los que acudir para buscar un empleo. Pero no acaba ahí el poder de Facebook: los 20.900 amigos de esos amigos están contratados a su vez por otras 18.700 compañías… Otras 18.700 oportunidades.

La idea surgió ante una corriente crítica que cada vez cobra más fuerza en Estados Unidos: LinkedIn es una herramienta tan bien desarrollada como aburrida. Una vez dentro de la red, ¿qué? Los expertos explican que, por su propia concepción, no está pensada para interactuar como se hace en Facebook, es decir, para chatear, compartir aficiones, vídeos o noticias, ver fotos… Es decir, todas esas cosas que hacen dos personas cuando se saludan cara a cara.
Para estos críticos, LinkedIn es como una comunidad profesional de académicos que puede quedar anticuada cuando las nuevas generaciones educadas en Internet copen el mundo laboral. Contactos que se basan en una fría tarjeta de visita, frente a los realmente conocidos que supuestamente buscan lo mejor para usted en Facebook. Esos que tiene en una lista virtual de amigos pero que mañana podrían ser su jefe.

Una mezcla de mundos criticada
n Facebook no sólo entiende de amigos. A la par que sus fieles usuarios, crece una corriente de detractores de la red social, a la que acusan de violar la intimidad. Esas críticas se han intensificado en Estados Unidos con BranchOut, pues son muchos quienes prefieren mantener separado su entramado de familia y amigos del de colegas profesionales. Porque si a uno le duele la cabeza, igual no quiere que lo sepa ese jefe que no permite la debilidad. Y si ha ascendido en el trabajo, quizá prefiera que no se entere un envidioso conocido. Por eso BranchOut es una aplicación desarrollada sólo para aquellos que quieran mezclar los dos mundos. Y los expertos dudan de que España esté preparada para dar ese paso. Más cuando la invasión, a veces, es real.

Porque BranchOut funciona como otras aplicaciones tipo Farmville, lo que puede llenar de ‘spam’ el muro de conocidos que no están interesados en el nuevo LinkedIn hasta el hartazgo. En este caso, en vez de construir una granja, contacto a contacto se va formando un imperio laboral, creando un perfil estrictamente profesional que no afecta a la página usual de Facebook, aunque se pueda publicar la información en el muro. Por tanto, deja fuera fotos personales o determinadas aplicaciones, pues restringe las búsquedas a educación, experiencia laboral e imagen de perfil. Pese a estos límites, para muchos BranchOut atraviesa la delgada línea que allana su intimidad. Sólo el tiempo marcará su éxito o su fracaso. Por el momento, las previsiones apuntan a que Facebook llegará a los 1.000 millones de usuarios en 2012, una plataforma que se pone al servicio de la nueva aplicación que hace temblar a LinkedIn.

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Carlos Navarro Suñer

Emprendedor, Diseñador Técnico y Web en CNS Design. Siempre activo y disfrutando mientras aprendo día a día. Carlos Navarro Suñer

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